Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

viernes, 5 de enero de 2018

El escaparate



   Compongamos un cuento de Navidad, tú y yo juntos. Pero qué difícil es encontrar a otro yo en un tú. ¿Eres el tú que pueda hacer mi yo más grande? ¿De verdad existes en algún lugar, entre la nieve? ¿Y qué saben en la Luna de la Navidad? ¿Se siente allí algún cambio en los espíritus por estas fechas? Conocí una vez a un monje que de allí venía, y me contó que lo importante no es comer queso, sino el hecho de cortarlo bien. Son expertos en queso, allá en la Luna. Eso lo sabe todo el mundo. Lo que nadie sabe es que poca gente lo come. Les sabe mal. Quiero decir que les da lástima. Sólo lo muerden para asegurarse de que el corte ha sido perfecto, para cerciorarse de que el grosor y la resistencia al diente es la adecuada. Lo que cuenta no es pues comer queso, sino saber cortarlo.
   Para mí fue toda una enseñanza, la revelación de aquella Navidad en solitario: lo importante, para los lunáticos, no es ser queridos, sino saber amar. Amar el concepto mismo del amor, sin tener el afán de consumirlo.

   “¡Eso es una tontería!”, dijo el muñeco de nieve. “Ni siquiera sé qué tiene que ver con la Navidad”.
   “A mí me gusta el queso”, se lamentó un reno. “Pero nadie me dejó nunca un poco en su tejado. Y mira que me crujían las tripas cuando tiraba tantas horas del Gordo”.

   Si os he contado esta historia es porque estoy aburrido y porque a mí me pareció interesante en su momento. ¿Qué proponéis vosotros que hagamos durante estos días?

  “Yo qué sé, Jesús”, siguió el muñeco de nieve. “Se te nota tristón. ¿Qué te pasa? Nunca fuiste la alegría de la huerta, pero vaya cara traes últimamente, y tus historietas son cada vez más grises”.

   Demasiado tiempo en el mismo lugar, supongo. I mean no offense, boys, pero necesito salir de este escaparate, viajar. Ya no me río con la gente que pasa. Todos van a la suya, individuos pegados a su individual teléfono, subiendo sus sentimientos a las redes sin mirarse entre ellos a los ojos. ¡Y a menudo los llevan bañados en lágrimas! ¿Y qué redes son esas? Ni siquiera las manejan pescadores bienintencionados. Están ahí, sin más. ‘¿Quieres darle un sentido a todo esto? Pues habla de ti mismo a diario en ese lugar etéreo, intangible’. Buscar la aprobación inmediata e inmeditada, vana, a través de… Tengo que conmentarlo con buddy Buda, a ver qué opina. Igual él está contento con toda esta evolución hacia la Nada. Claro que para eso antes tengo que salir de aquí. ¡Reno! ¡Revienta ese puñetero cristal!
  
 “Tío, soy de peluche. Me dices lo mismo todos los años, y me duele”.
   Bueno, pues yo soy el de los superpoderes, ¿no? Dejad que me concentre… Un momento, ¡mirad a esa niñita! ¡Nos está mirando! A la pobre no la dejarán entrar aquí. Se nota que no tiene ni un duro.
  “¡Y ahí!”, exclamó el muñeco de nieve. “Debe de ser su hermana”.
  “La está arropando con su propio abrigo. Macho, nos están mirando las dos. Esto es demasiado”.

  Sí, amigo reno. Es lo más bonito que he visto en años. ¡Y mirad qué Luna! Devolvámosles la sonrisa esta noche.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Feliz Navidad



Rayos de sangre como utopías inalcanzables:
la educación para los pobres, la igualdad para los ricos.
Nada de eso ocurrirá jamás, pues ni los unos ni los otros lo desean
realmente.

Una bomba lanza rayos sangrientos
y no espera a que los encuentres.
Como al futuro, le basta con tu
pasividad
para herir,
para herirte;

como hiere la frontera invisible
al terreno real
en nuestros sueños de simio dominante.

Caza un mosquito y come,
Rana.
Quizás mañana sea un día distinto,
con la ayuda de dios.

Busca un lugar para morir,
Rana.
Un buen lugar, calmado,
que quizás mañana sea un día distinto.

Hombre, tú, edúcate.
Date cuenta de que el futuro es lo mismo.
Entiéndelo y busca una forma de 
terminar
no muy presuntuosa.

La ira de la utopía no te hallará
en este mundo único;
porque mañana no será distinto.
Hombre, el rico será rico también mañana.

Pero a la muerte le será fácil cargar
con tan ligera alma
y suprimirla entre sus largos dedos.

martes, 19 de diciembre de 2017

El historiador meteorólogo (el historiólogo)

Buenos días,
 
  Entre las nueve y las diez horas del sábado veintinuno de diciembre de dos mil treinta y tres aterrizará el primer cargamento (propiedad del Estado chino) con el nuevo mineral estratégico extraído en Marte. Qué nombre le pondrán a este mineral es difícil de predecir incluso para un historiador.

  Habrá disturbios en Moscú (aunque la nave aterrizará en lo que hoy llamamos San Petersburgo) pero las autoridades chinas los controlarán sin tener que lamentarse pérdidas humanas (es decir, de militares en acto de servicio). Si tienen que salir ese día, eviten el Kitay-górod y las salidas del oeste once y doce y no olviden sus documentos en casa.

  Por su parte en Nairobi, algo más tarde esa misma jornada...

lunes, 18 de diciembre de 2017

La calma que precede


El mar sigue en calma.
El intelectual, abrumado
por la soledad y lo mediocre,
echa de menos a la Dama Carmesí
que en el barro le una 
con sus semejantes.

El peligro de que las llamas
decidan abrasar y consumirse.
El daño de la ausencia de horizonte,
¿no lo oís?
Es el ruido del Catorce.



jueves, 7 de diciembre de 2017

Escritura aleatoria III


  Un gato de cartón-piedra se escabulle entre los surcos anchos, huecos y zigzagueantes que hieren la tierra en algún cercano frente de guerra.

  Un libro de tapa dura, harto de que nadie lo acaricie, decide humedecerse de manera espontánea y de dentro afuera. Acto de rebeldía y autoafirmación sin precedentes, su digno sacrificio sentará el inicio de la revolución que nos mató a todos.

  La gota de sangre desciende por el filo de ese frío hierro buscando descolgarse y hundirse en la tierra.
Las legiones marchan a derrotar al rebelde Euno. Esta vez quizás lo consigan.

  El expresionista moderno grita lo difícil que es existir aquí. Nacido esclavo y en Sicilia no habría sido él artista. Puede aventurarse que se habría sentido más vivo.

  Como estudioso de la historia me pregunto de qué manera llamarán en el futuro al período que ahora abandonamos. Un digno título para una época indigna.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Elogio de la improvisación



"La vida consiste en el cumplimiento de la voluntad, la cual se halla en constante evolución, de modo que no es posible satisfacer hoy su contenido tomando como fundamento las mismas condiciones que ayer aseguraban su culminación”

“El futuro pertenece a quienes prefieren la sorpresa y el asombro a la seguridad”

George Bernard Shaw


  El agua rodea los obstáculos y fluye siempre por la ruta más sencilla. También erosiona aquello que se pone en su camino. El artista marcial nos recomendó ser como el agua. La mayoría de la gente aconseja que seas piedra, que encuentres un lugar donde quedarte, firme y seguro, hasta el final. Si puede ser un lugar desde el que otras piedras puedan verte y asentir -si es que algún movimiento les estuviese permitido- con gesto aprobador.

  Las bestias dedican cada día de sus existencias a esfuerzos más o menos extenuantes, con largos espacios de descanso. No parece preocuparles demasiado el futuro. Siguen un impulso invisible. El disponer del tiempo para preguntarte si eres o no feliz es garantía de descubrimiento y de insatisfacción, una luz que se enciende y arroja una sombra que sorprendemos junto a nosotros. 

  La verdad es esa, la sabiduría es así: se parte del conocimiento depredador de uno mismo, de la pérdida de sangre lenta pero segura. Si se mantiene la calma y se aleja la vista de la herida, no obstante, se llega a comprender que no hay alternativa a esto. Que hace falta voluntad para vivir. Que el paisaje que nos importa únicamente existe cuando llegamos a él. Que la muerte es segura pero la vida no lo es. Que es mejor atender al consejo del arroyo que al de la piedra.